sábado

Desnuda.

Asi fué, como me dormí
entre las cobijas de mi cama, esperando tu llegada...
Desnuda, asi, sin siquiera un pijama...
Mientras me sumergía en un mar de lágrimas...
Mientras lloraba por todas esas cosas
que pasaron en ese entonces por mi cabeza...
Desnuda, desnuda...¡Desnuda!...
Y me dormí,
me dormí boca abajo como cada noche,
mis largos cabellos cubrieron mi espalda,
y aquella mecha, parte de mi cara...
Me sumergí en el mar,
quizás era aquel mismo mar de lágrimas...
Nadé, nadé mucho, lo recuerdo bien
y llegué hasta ahí, un columpio, cerca de un resfalín...
cerca de aquel resfalín bailaban unas algas, y entremedio de esas verdes algas, se escondían cientos de peces...
Peces que temieron con mi llegada...
Tomé asiento, me sentía un poco cansada
inconcientemente mis pies comenzaron a jugar con el musgo que entre ellos se enrredaba...
Debía volver, asi fué como emprendí mi viaje de regreso a casa...
más bien a mi dormitorio , quiero decir... a mi cama.
Y a la mañana, al despertar, noté algo a mi lado, intenté moverlo, y al abrir mis ojos, noté que esta vez, no se encontraba sin ocupar esa almohada...
¡Habías llegado!, y para sorpresa mia tu tambien habias estado nadando en ese mismo mar de lagrimas...