Tanto que no hablamos, diría que fue mucho tiempo sin escuchar tu voz...
Sí, aunque no lo creas, soy la misma de hace unos tres años atrás, esa que te lloraba cada noche al recordar que ya no te tenía. Como verás, sigo teniendo esos ojos que tanto te gustaban y esa sonrisa tan notoria y sí, tengo el pelo bastante más largo pero sigue teniendo ese color que me encanta. En cuanto a mis gustos, siguen intactos, puesto que mi color preferencial sigue siendo el morado, como siempre lo fue, y sigo amando los ojos claros, sí, como los tuyos, aunque me gustan más los verdes... Mi música sigue siendo una pasión para mi y sigo creyendo que no hay mejores letras que las de mis grupos favoritos.
No, ya no estás escondido en mis canciones, ni en mis textos, ni en mis poesías; pero no te pongas triste, de vez en cuando me acuerdo de lo lindo que eras, pero no más que eso.Seguí usando esas botas que parecían a las de montar que tanto me halagaban todos y el abrigo negro que tanto amo. El número de mi casa sigue siendo el mismo, me acuerdo esa vez que llamaste para arreglarnos, empecé la conversacion algo molesta y terminamos riéndonos.
Sigo estando loca, hablando sin pensar, soñando despierta, cantando a todas horas, escribiendo para hacer catarsis. El llanto no sigue siendo el primer recurso cuando estoy triste (siempre lloré con facilidad), y pueden alegrarme con los mismos métodos que tu ya conoces.
Sigo amando el chocolate, pese a mi alérgia a él y las caminatas largas, aunque no cuando hace mucho calor...
Al fin y al cabo, te darás cuenta que sigo siendo muy parecida a esa que conociste, esa que te contaba todo, la que soñaba con ser tu eterna compañera. Esa a la que te encantaba mentirle, pero que siempre perdonaba todo. Esa que te ayudaba en todo lo que estaba a su alcance, y tú abusabas de esa paciencia...
Sigo siendo la misma de antes, pero distinta; ya no te quiero, pero de vez en cuando me gusta acordarme de tí, porque me enseñaste lo humillada que te sientes cuando alguien juega con tus sentimientos. Pero no todo es tan malo, lo que viví contigo me sirve de ejemplo para no volver a caer... A veces me encantaría que sufrieras, pero el hecho de pensar que algún día vas a darte cuenta del cariño que te perdiste, me es venganza suficiente.
No me agradezcas, sabes bien que siempre me gustó usar la ironía. Sí, sigo siendo esa con la que hablabas siempre, que te quería más que nadie. Exacto; tú lo has dicho, sigo siendo esa a la que no supiste querer...