martes

Nadie va a robarte si estás en mis sueños...

Aletargada en el tiempo, durmiendo desde aquella despedida, soñando con volverte a ver.
Y lo hago en la misma cama de siempre.
Y sí, las sábanas siguen estando inundadas de tu perfume, el colchón aún mantiene tu esencia y en la almohada aún escucho los susurros de tu voz.
Vivo dormida en la realidad, sin más locomoción que la imaginación.
Al fin y al cabo, nadie va a robarte si estás en mis sueños...