Un beso final, una mirada, y veo como poco a poco él se pierde entre miles de rostros que van por la calle.
Como un reflejo, trato de contentarme con los instantes que viví previos a esa despedida ; y los revivo miles de veces en la mente, deseando con todas mis fuerzas no olvidar ni el más mínimo detalle, ni la más sutil de tus miradas, ni el más silencioso de tus susurros.
Inmediatamente, rompiendo toda la fantasía, me invade el miedo de creer que esa despedida fue la última, que quizás pasará mucho tiempo hasta volverlo a ver, si es que lo vuelvo a ver.
Tantas ideas se suceden simultáneamente en mi imaginación, hasta que un ruido me despierta y me devuelve a la realidad. Y me doy cuenta que me quedé parada en el mismo lugar dónde me despidió.
Pero él ya se alejó.