sábado

Ella lo conoció, lo buscó.
Ella quería demostrarle quien era él.
Pero él seguía en su juego, simulando ser feliz así.
Pero secretamente, lo que su espejo reflejaba no era lo que deseaba.
En sus más íntimos secretos, él sabía que eso no era lo que quería. Pero no fue lo suficientemente fuerte para luchar contra eso, contra lo que él mismo creó...
Por las noches lloraba, pensaba, se preguntaba. Sabía que no iba a llegar a ninguna parte. Pero ella no iba a rendirse, ella creía saber quién era él, sabía lo que, en lo más profundo de su corazón, él ocultaba. Pasó el tiempo y ella no creía haber logrado nada, a pesar de que él decía haber cambiado.
Él seguía, nunca paraba, pero ¿hasta cuando?, ¿cuál sería su límite? Nadie creyó en él, muy rápido tragaron lo que él mostró. Un chico a quién no le importaba nada, que sólo jugaba con corazones, cuidándolos para despues romperlos en pedazos y tirarlos. Pero a ella no iba a engañarla con esa basura, y esa es la razón por la cual todavía sigue a su lado: con los pedazos de su corazón roto, aún sigue creyendo en él...