Y no tienes idea de lo que siento, de las imágenes que se suceden en mi mente ni de las sensaciones que acuden a mi piel cuando pienso en tu cuerpo, en esa noche de la que me desperté contigo, abrazándome.
En ese momento la suerte se debió acordar de mi, ya que me permitió contemplarte mientras dormías, y que al abrir tus ojos tu reacción haya sido sonreír y besarme...